lunes, 8 de diciembre de 2014

Domingo eterno

Es un domingo eterno,
El cual acabo de despertar
Y nadie me ha tirado de las mantas
Para volvernos a escapar.
Escapar de lo cruel que es,
No estar conforme
Nunca
Con nada.
Ni contigo misma.
Pero vuelves a la cama,
Para seguir creyendo
Que algo cambiará.

La cama se vuelve fría,
Tu gato no te mira,
El pie desnudo por el calcetin perdido;
Las ganas infinitas.
Es un domingo eterno,
Porque mañana será el mismo puto dia,
Seguirás deseando huir
Aunque ya lo hayas hecho una vez.

La tarde te da una oportunidad,
Pero sigues mirando la pantalla
Admirando, envidiando, anhelando a otras personas.
Mientras el tiempo te mira,
Y tú,
Le ignoras;
Es un vals solitario,
El tiempo ya se ha ido pero tu, de nuevo,
Sigues creyendo que le estás dando la mano.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Inconformista

Las historias a medio acabar que tengo,
Las vidas de los personajes que he dejado en vilo,
Y sus finales.
Porque todos quieren final.
Y que sea feliz.
Nadie piensa en que la chica gris
Tal vez no quiere ser rosa,
Ni azul,
Ni ningún otro puñetero color.

Tal vez el chico que escribía poemas en silencio,
Le gusta que sólo resuenen esas palabras en su cabeza,
Que nunca leerá la chica del pelo largo y suelto.
Que tocaba el piano,
O que quizás solo lo hizo en sueños.
Pero dejadles en paz.
Ya tienen suficiente conmigo.

Nadie comprende el disgusto de la lluvia
Que siempre la utilizan para escenarios tristes;
Nadie piensa en el jodido café
Que está cansado de que siempre sea amargo.
Y los que se olvidan,
De que los versos sin rima también son bonitos;
Que no hace falta una sonrisa triste
Para robar un beso.

Pero ya lo dejo,
Soy así, como mis historias,
Inacabada, incompleta
Y sobre todo
Inconformista con los finales.
Como el de este verso,
Como el de todos los versos que escribo.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Tinta invisible

He dejado de escribir
Como si eso demostrara que ya no lo necesito.
Es totalmente incierto,
Sigo escribiendo
En todos esos lugares infranqueables.
Con tinta invisible,
He llegado a pedir salvación
Pero todos llevan antifaz,
Y nadie presta atención.
En los cristales de los escaparates,
En los espejos de los coches veloces,
En la mirada de la señora triste del bus,
En tu mirada que hace mi escritura ilegible.
Y la verdad es,
Que son el mejor y más sincero papel,
El más inspirador
Y a la vez,
Cruel.
Pero ahora de nuevo, he vuelto a caer,
En un papel mucho más vacío e inerte
Pero que aún así es capaz de recordarme,
Mejor que cualquier gran espejo,
Que sigo siendo yo.
Sin escapatoria. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Ser Libre

No se dio cuenta que era puro viento,
Que sólo se componía de vacío;
Un vacío completo.
No se atrevía a compartir con nadie,
Ella intentaba ser de todos.
A veces corría a ninguna parte hasta
Encontrarse.
Ella era Libertad,
Porque se enamoraba de sonrisas
Que luego no recordaba,
Para después encontrárselas en sueños
Y besarlas.
Besar las sonrisas que ella nunca supo expresar,
Ser Libertad dolía,
Le dolía a todos los que la conocían,
Porque quedaban atrapados en ella
Y se convertían en adictos a ser libres.
No querían que Libertad fuera de todos,
Sólo de unos pocos,
Luchaban por ella y mataban a hombres inocentes,
Cuando en realidad la libertad se componía
De las pocas cosas que todavía no valen dinero.
Y así, ella quedó atrapada en un remolino
De a quién le pertenecía y a quién no
Sin preguntarle a Libertad,

"¿Quieres ser de alguien?"

viernes, 12 de septiembre de 2014

El Ecuador de su vida

Le gustaba los días intermedio.
Aquellos que no pasaba nada muy bueno ni nada muy malo,
Ella era el intermedio a chica caos y chica libertad.
No tenía miedos pero sí fantasmas que espantar,
Le gustaba el café pero no tomarlo en domingo.
Era un personaje ficticio pero no amaba los libros,
Quería a los animales pero no tenía ninguno.
Le gustaban los días nublados pero no la lluvia,
Tal vez el verano pero poco el invierno.
Se enamoraba pero no escribía de ello.
Hacía pasteles pero no los probaba.
Pintaba pero no miradas.
Se paraba en los espejos de los escaparates pero no se miraba el pelo.
Se aturdia con el fuerte viento pero no intentaba volar.
Estudiaba pero no sabía nada de la vida.
Quería pero no lo mostraba.
Sonreía pero no con el corazón.
Escribía pero no se dejaba ver.


sábado, 30 de agosto de 2014

Estamos salvados

No te preocupes demasiado por el tiempo,
Él en realidad no es malo.
Todo ésto que hemos pasado es una forma más que tiene
De decirnos que no ha sido en vano.
Volveremos a vernos, a pesar del tiempo,
Nos daremos un beso y un gran abrazo.
Al llegar a casa haré como si nada,
Aunque dentro de mi ocurra todo.
Y me mirarás a los ojos
Para acabar en tu cama.
Me harás gemir por cada ausencia,
Y han sido muchas.
Haremos el amor.
No haciendo el amor bajo las sábanas,
Sino en ti.
Pasaremos días juntos,
Tendré miedo de perderte entre el espacio que hay
De cruzar una calle con el semáforo en rojo.
Comeremos helado;
Pasearemos como si de verdad fuésemos normales.
Pero regresaré a casa,
Para volver a escribirte algo así,
Para acabar repitiéndome
Y decir de mil maneras diferentes que te echo de menos.
Por eso, no te preocupes,
Mientras que ocurra la misma historia
Estamos salvados.  

Ganas de arrasar

A veces somos tan humanos que cuando escucho a alguien decir "Yo no tengo sentimientos" o "Yo no creo en el amor" me parece tan ridículo que sólo me apetece darle un abrazo de consolación.
No es el amor lo que les asusta, son las personas y sus ganas de arrasar con todo.

A veces malinterpretan todo lo que conlleva esa maldita palabra, la usan a la ligera o se la toman demasiado en serio. La rompen, la despedazan, la usan mal porque nadie ha sido capaz de decirles que así no es. Y nos hacemos daño, unos a los otros, para llegar a la conclusión y contar con los dedos las personas que no nos han hecho daño. Imbéciles. Que la palabra "amor" refleje algo bueno no significa que sea inmune al daño. El amor será lo que más daño te haga y lo que más te haga vibrar. Y tratamos de darle una explicación sin darnos cuenta que lo que parece más complicado en realidad tiene una explicación sencilla. Y esa explicación no se encuentra en los libros ni en las palabras. Está en nosotros y en saber elegir quién prefieres que te haga daño; alguien con quien sólo te gusta follar o alguien con quien te gusta follar y además te hace escribir sobre ello.  

jueves, 7 de agosto de 2014

Románticas perdidas

No me hubiera importado que nunca volvieras a verme si el último minuto que me dedicaste hubiera sido eterno. Nunca supe describir momentos así ¿Sabes? Yo siempre he sido una chica bastante dura respecto a las demás personas y débil para mí misma. Me odio. Pero eso a ti no te importó cuando me elegías con la mirada mientras bailaba para ti; y para otros. Es gracioso, me he acostado con muchos hombres y he visto de todo tipo, nada podría asustarme a estas alturas. Pero tu me sorprendiste; lo primero que hacían todos ellos cuando se tiraban en la cama era preguntarme qué estaba dispuesta a hacer y cuánto les costaría a ellos aquella locura mientras sus esposas dormían. Pero tú no lo hiciste, tu en vez de sentarme en la cama o haberme manoseado sin ni siquiera saberte mi nombre; te sentaste en una silla y empezaste a hablar. De tu vida, de lo poco que te gustaba y, acto seguido, te dirigiste a mí. Me miraste de aquella manera que sólo las paredes saben; encontraste recuerdos que ni yo misma recordaba. Lo más gracioso es que estaba nerviosa, no todos los días conoces a un Hombre. Yo no creo en ellos, nunca lo he hecho. Y tú no eres la excepción, simplemente me dejé llevar.
Me empezaste a interrogar como si en una cita estuviéramos y yo en vez de llevar liga y corsé con los pechos medio afuera, parecía que llevara un delicado pañuelo y un vestido de satén color rojo vino. Me acariciabas la mano. No follaríamos y jamás me alegré tanto. Pero sí me besaste antes de irte, en forma de despedida y mensaje de 'Me encantas pero eres una prostituta'

Me olvidé de mi misma y de mi vida, para contártela a ti. Parecías tan interesado en aquellas conversaciones que me olvidé de que yo cobraba por hora. No te lo dije, quería que las horas fuesen eternas. Y hubiera preferido que te empobrecieras por mi en aquellas paredes, hijo de puta.  

jueves, 31 de julio de 2014

Queda volver

Hace ya días,
Hace ya horas,
Que tú no
Que no hay nosotros
En ningún sitio.
Que no hay un roce de mi pelo
Ni un desliz de mis rizos entre tus dedos.
Mis manos ya no sienten,
Sólo viajan a donde yo las llevo.
No hay dibujos en mi espalda
Ni constelaciones que descubrir;
Tampoco hay besos en la frente
Y risas que oír.
Mi boca no tiene donde bañarse
Ni lugar para saciarse de la sed de tus besos
Y ahora vaga por desiertos de lágrimas y almohada.
La pendiente de mi cuello sólo tiene escombros,
De otros viejos tiempos en los que hubo templos.
Te hablaría de mis pechos,
De como me gusta verte mordelos.
Ya sólo hay vacío en ellos.
Y bajando por la llanura de mi cuerpo
Ya no encuentro tu recuerdo,
Sólo mi ombligo y la línea que separa
Estomago de mariposas y cintura.
Y ya sabes lo que queda quitando pies
Y mis cortas piernas,
Queda la nostalgia de otros momentos
En los que gemir era lo que más se repetía.
Elegiría uno de ellos,
Para escuchar lo único que queda vivo
Y espera tu regreso;
Mi corazón a cien por hora y beso
Palpitando como el único superviviente
De ésto a lo que llaman
Distancia, despedidas y echar de menos.





viernes, 25 de julio de 2014

Hoja vacía

Iba a escribir.
Sobre lo bonito que es convivir contigo,
Sobre tu ciudad,
Sobre la bondad.
Iba a escribir
Sobre las olas del mar;
De su arena y color especial,
De su sonido que me hace sentir en mi hogar,
Como si alguna vez hubiese sido un marino animal.
Iba a escribir
Sobre todas las cosas que deseo admirar y representar.
Por su belleza indescriptible y antinatural.
Algunos ya lo consiguieron pero yo no seré nunca
Ninguno de ellos.
Iba a escribir
De las pocas cosas que todavía no valen dinero.
Acerca de las miradas, de los niños o la naturaleza;
De las pocas cosas que todavía se siguen manteniendo.
Iba a escribir sobre ti,
Pero he recordado que ya lo he hecho.
Iba a escribir
Sobre el verbo "ir" en pasado imperfecto,
Pero ese verbo sólo evoca lo que no se hizo
Y no se hará aunque se escriba
Como ahora yo intento.
Iba a escribir
Pero no lo he hecho. 

miércoles, 16 de julio de 2014

No te vayas

He tenido pesadillas en las que tu no venías a salvarme,
He visto notas imaginarias pegadas sobre la nevera
Escupiendome que te habías ido.
He mirado rostros que me gritaban tu huida
Tras tu saber mi tormento.
Pensé que todo era verdad,
Incluso fui a buscarte en medio de la tempestad.

El miedo ha venido a buscarme en las tardes de soledad,
Me amenazó con quedarse para siempre,
Quería café y besos de más,
Yo a cambio le di portazo y fui a buscarte
Aunque supiera el final.

Y he maldecido tanto los finales tristes
En los que la chica se quedaba sola tras una noche
De sólo sexo y nota como despedida,
Que ahora sólo sé decir los 'no te vayas'
Escribiendo todo este texto.

lunes, 23 de junio de 2014

Mi ángel caído

Somos el ángel y el diablo
Y la verdad, desde un principio
Nadie me dijo que yo iba a ser el malo.
No sabía que tenía la capacidad
De hacerle daño a quién mas me quería.
No supe cuándo se intercambiaron los papeles
En mi joven vida,
De yo ser la herida
Y ellos los malos.
Ahora tú eres el mayor herido
En ésta guerra que ya lleva casi dos años,
A pesar de todo,
Te has mantenido vivo aunque la sangre
Haya llegado hasta el río.
Y te admiro por eso, no sé que haces
Con alguien que solo tira balazos
En vez de tirar besos.
Yo tampoco sé que hago contigo,
Tú, mi ángel caído,
Desde siempre me has mantenido
Aunque yo no supiera darte cobijo.
Siempre te he visto inmerecido para mí,
Yo creí que los diablos viajaban solos;
Ellos no se merecen ni el infierno.
En ésta guerra que ojalá nunca acabe
Debido a mi masoquismo,
También he acabado hecha añicos,
Con las lágrimas transformadas en cristales sobre mi piel
Que he llegado a derramar en momentos como éstos;
Tan fríos.
Es una pena que no sepa ser inmune,
Pensaba que los diablos
No tenían ni amigos.
Pero ha resultado ser que el diablo tiene miedos y sueños,
Que el diablo a veces intenta ser bueno a pesar de sus prejuicios,
Que el diablo está perdidamente enamorado de su opuesto,
Del ángel,
Del único invicto.
El ángel no muy listo,
Prefiere al que le hizo más daño en la guerra,
Y como consecuencia
Caminan juntos en una batalla perdida desde el principio.




jueves, 19 de junio de 2014

Lo bonito (no) es

Nunca pensé que escribir a alguien
Se pudiera hacer bonito.
Yo pensaba que los poetas escribían
Porque estaban tristes sin su amada,
Porque se ahogaban
En sus propias lágrimas.
Los imaginaba de noche entre páginas,
Con un vaso de caos y el corazón lleno de alcohol.
Pensaba en ellos como personas sin vida
Con el único destino de morir entre poemas
Que nadie leería.
Pero yo no soy escritora,
Ni he tenido vida suficiente para ser triste;
Mucho menos poetisa.

Sólo sé que el vacío es y se escribe bonito
Mientras sea el tuyo y no el de cualquier persona.
Sólo sé que escribo porque ahora,
Mientras tú duermes yo me desvelo
Pensando en no sé qué de tus labios
Y en no sé qué de la noche y los libros.
Se puede escribir bonito,
Porque formas parte de lo más triste
Y a la vez más tierno,
Yo, que me hago un lío,
Lo escribo y me creo que de verdad
Escribirte en vez de estar contigo
Es algo bonito.


domingo, 8 de junio de 2014

La casa de invierno


La triste historia que nadie supo. Porque son de esas historias que la gente no debe escuchar, para que su alma no se asuste y se vaya corriendo. Porque está recomendado que historias así solo la sepan los que su alma se mudó hace años.

La casa de invierno, que en realidad siempre era de invierno en cualquier estación, ese día brillaba más de lo normal. Quizás por sus tejas que lloraban estalactitas en cada una de sus puntas o, quizás por la pequeña entrada que siempre estaba llena de pisadas enmarcadas en la nieve, y de una forma u otra, formaban un bonito dibujo. Nadie sabía qué tenía esa casa abandonada en aquel manto blanco. El paisaje acompañaba; el bosque que daba al otro lado de la carretera incitaba a perderse entre sus árboles (sin importar si salías vivo o no de él)
El café de las doce, el de todos los días emanaba vapor caliente, el que no sólo salvaba barrigas o mentes con hambre de cafeína, sino ese café que te salva de lo material que es la vida. Su jersey color beige le cubría las manos. Estaba siendo una mañana especialmente fría (Más fría de lo que ella era) Echó una ojeada a sus libretas llenas de textos tachados y dibujos de personas sin cara. Jimmy está tardando demasiado en volver; leyó en una esquina del cuaderno. Puso música de ambiente en el tocadiscos viejo que le regaló su padre de joven. Estaba realmente asqueada de todo, hasta de la música. Se acercó a la ventana, todo seguía en su caótico orden: El buzón lleno de cartas sin leer y sus -Mañana las leo-, los arbolillos muertos debido al frío del invierno, los malditos momentos que seguía viendo en el asiento de Jimmy.
Volvió junto a la chimenea; la odiaba. Odiaba todo aquello que fuese cálido, pero era humana y prefería morir en otras circunstancias. Y odiaba lo cálido porque le recordaba a él; maldita la calidez de sus ojos que llegaron a convertirse en su refugio. En una repentina ira y amor a la vez, echó al fuego los últimos recuerdos que quedaban de él; la postal. Con su respectivo mensaje erróneo -Volveré pronto- que se clavaba en cada una de sus costillas.
Se sentía tan tonta y a la vez tan vulnerable. Nadie sabía la soledad que albergaba aquella casa -y ella- que a la vista parecía completa. También echó en la chimenea sus notas, las fotos y por si ella fuera también se hubiera echado a si misma.
Nadie supo que aquel día en el que la casa de invierno brillaba más, la persona que lo habitaba se oscurecía para siempre. Las ventanas se cerraron, el hueco de la chimenea se tapó, la verja dejó de sonar abrirse y cerrarse, el fuego se consumió. Al igual que ella, que había sido una vela en medio de la nieve apunto de apagarse. Aguantó demasiado tiempo. Jimmy nunca volvería a por ella y a por los niños que dijeron tener. Todo era tan inoportuno y tan poco adecuado en aquel paisaje perfecto que nadie jamás hubiese adivinado una historia tan triste.




domingo, 1 de junio de 2014

¿Quién sabe?

Nadie sabe que no sé como empezar este verso,
Nadie sabe que hace varios días que no te tengo.
A causa de eso
Mis palabras ya no tienen sentido
Me hundo e imagino
En historias mejores de las que escribo.

Nadie sabe que mi lucha interna se perdió
Una mañana de domingo,
Cuando tu al otro lado de la cama
Ya no estabas conmigo.
Fue una guerra perdida desde el principio,
Mi lado más egoísta se quería ir contigo
Mientras que mi lado sensato me decía
'No habrá supervivientes, amigo'

Nadie sabe que ya sólo tengo frío,
Desde que tus brazos por detrás no me cubren
Y me salvan de la vida.

Nadie sabe que no sé como acabar este verso,
Desde que sólo vivo inviernos internos
Y mis primaveras te llevaste en el último beso.  

viernes, 23 de mayo de 2014

Mi sociedad

Hay una sala llena de gente,
Todos idénticos entre sí, muñecos sin vida.
Lo que acontece todos lo miran
Pero nadie lo ve.
Llevan puesto sonrisas de repuesto,
Llevan champán del caro y vestidos.
Escuchan música,
Nadie la siente.
Hay un piano de cola decorativo,
Una niña de porcelana lo quiere.
El ruido del silencio ensordecedor,
Que choca con el repiqueteo de la rama,
Intentando entrar por la ventana.
Y el cielo que es el único que observa
A la luna.
Y la luna que observa el baile de las doce
Intentos de personas aullando;
Algunos bailan de puntillas,
Intentando besar a desconocidas.
Otros son pasos, son caricias.
Todos son perfectos, sin vida
Nadie se interesa por nadie
Son la envidia.
Se acaba la bebida, todos se giran;
Hay un sofá al lado del whisky.
Hay una chica,
Maldita la chica que en el escenario
Se interpone.
Algo choca, es rara, no es igual al resto
No lleva gasa cara ni vaso con mentiras,
Sólo un cuaderno apuntando
Las miradas,
Las personas desconocidas,
El momento perfecto y sin vida.
Que escribe y deja éste último verso

Con repugnancia y misantropía.  

viernes, 16 de mayo de 2014

Inundaciones

Se despertó como cualquier mañana. Sin embargo, ésta era distinta aunque ella todavía no lo hubiera notado. Los muebles no se sostenían por su propio peso en el suelo, estaban en el aire, sostenidos por el peso de otros. Todo estaba mojado, todo estaba inundado de agua. Su habitación se había convertido en una habitación de un barco que chocó hace miles de años y ahora estaba habitado por otros seres y por ella. Su camisón blanco le llegaba hasta el techo, se lo quitó y lo tiró como pudo. No sabía como podía seguir estando viva en aquella osadía.
Entonces recordó la noche anterior. Suplicándole, gritándole 
y recitando lo que nadie nunca escuchó.

No dejes que me hunda,
Otra vez no.
Me dejaré llevar por la deriva
Y jamás volverás a ver mis ojos
Color verde (sin) esperanza.

Había estado llorando tanto que su habitación y ella ahora pertenecían al mar. No dejes que me ahogue con mis propias lágrimas. Fueron sus últimas palabras. Desapareció como las plumas de los pajaros que vuelan en el aire sin destino alguno; sola e inundada de las lágrimas que jamás supo decirle que lloraba cada noche. 



jueves, 8 de mayo de 2014

Miradas perdidas

Mira por la ventana,
Echa de menos su alma no errada.
De pérdidas cuyos recuerdos
Ni se quieren acordar.

Ha batido las alas
Tan fuerte que ya no puede volar, 
Porque las ha roto
De dolor,
De miedo
De ira.
Porque no tiene donde ir aunque huya
Porque no tiene hogar
Aunque su propia casa esté en sí misma.
En su espalda cuelga un cartel
en el que pone 'desahucio'
Por no perdonarse a si misma lo suficiente,
Por no tener las agallas de quienes la han perdonado.
Ahora está ocupada por otros que no son ella,
Son ocupas de su alma y su corazón
Que sangran, porque no quiere a otros si no es a ella.

Mira por la ventana,
Está esperando que los ocupan se vayan,
Que ella también se vaya
Y vuelva la verdadera
Para recuperar así su corazón y alma.




sábado, 3 de mayo de 2014

A corazón abierto

Soy de esas personas que cuando se han tenido que describir en alguna redacción de pequeños han puesto de todo, menos lo que son. Y la verdad, una no se describe así porque sí tan fácil. Para hacerlo tiene que rebuscar en lo más profundo de su alma, buscando cada recoveco donde se encuentre aquello que se pueda describir con palabras. E aquí la historia que guardaba en uno de esos recovecos y que ni yo misma sé como termina.

13 de octubre de 1965.

Tom se acababa de tomar el café de las nueve, como siempre, para preparse, ponerse la bata y empezar otro día. Ojeó el periódico, también el resto que se apilaba junto a revistas antiguas. En todos hablaban de Florida, que era un símbolo de Fraternidad Hispanoamericana. No le dio tiempo a seguir leyendo porque ya casi eran las nueve; dejó el café y se fue.
Se encontró con el resto de compañeros en el despacho, se puso al día. Hoy tendría que hacer una operación a corazón abierto de una chica muy joven. De entre 17 y 19 años cuyo corazón se encontraba muy débil. Iba a ser un día largo.
Entró en la sala de operaciones y tras colocarse bata, guantes y todo lo necesario empezó su rutina de conocer a alguien por dentro. Literalmente.
Allí estaban aquellos médicos, había un par de ellos, alrededor de una chica que la mayoría de ellos no se sabían ni el nombre.
Bueno, ¿Estás preparada? Pronto notarás como te quedas dormida y cuando despiertes ya todo habrá pasado.-Hizo el intento de consolarle la ayudante de uno de los médicos. No sabía que aquella chica nunca encontraría consuelo.
Se pusieron manos a la obra. Cortar, abrir, sangre sangre y más sangre. Todo iba bien. Llegaron al sitio hasta donde debía estar el corazón.
No había nada.
Los médicos, que no daban crédito a lo que estaban viendo, no sabían que hacer. En un principio, se creyó que fue un error, buscaron y buscaron pero no obtuvieron resultados. Decidieron que la operación debía suspenderse, supuestamente para hacer un estudio de aquello. O esperar a que el sueño acabase. O algo.
Cuando despertaron a la chica, le contaron lo sucedido. Ésta, no quedó sorprendida.
-Siento haberles asustado, pero personas como yo llevamos el corazón en la mano, sin miedo y con la valentía y a sabiendas de que cualquier persona es capaz de pisotearlo. Lo he llevado siempre así, a pesar de que más de una vez he tenido que coserlo. Pero sigo viva e incluso soy feliz y eso es lo que verdaderamente cuenta. Si no lo llevara en las manos, si lo llevara escondido sin mostrárselo a nadie, ¿Quién me querría?
Los médicos, atónitos ante aquella respuesta, se quedaron boquiabiertos y al unísono empezaron a aplaudirle. A partir de aquel momento, cuenta la leyenda de que todos los médicos le preguntan a los pacientes antes de una operación si ellos llevan también el corazón en la mano.

Historia dedicada a mis futuras médicas, criminólogas, ingenieras y a las que todavía no saben que hacer(como yo). Porque ellas son de esas personas que llevan el corazón en la mano. Que cuando las conocí, no dudaron en mostrármelo.



Escribir soñando

La noche acababa de llegar hasta su ventana. No tenía miedo (O eso intentaba aparentar)
No había conseguido pegar ojo durante la noche anterior, así que esperaba que pronto sus ojos se cerrasen como persianas. No fue así.
Su mundo se empezó a desordenar de nuevo, los papeles de la mesa se convirtieron en mundos no conquistados todavía en los que la pluma era una especie de Dios. La ventana, ahora mojada por la lluvia, tenía mares en cada minúscula gota. Y animales marinos. Y plantas. Y vida. Y sus lágrimas saladas.
Empezó a ponerse nervioso, no sabía que hacer; no sabía si aquello era un sueño. Y si lo era...¿podría hacer lo que de verdad quisiese?
Otra parte de él le decía que tuviera cuidado, que aquello era por la falta de sueño, que eran bonitas alucinaciones pero alucinaciones. No tuvo consideración. Bajó las escaleras, hacia la calle, hasta la maldita puerta que no se había atrevido a llamar. Tardó poco tiempo hasta llegar a su destino, no sabía si había corrido o simplemente dado saltos de canguro o aleteos de pájaros gigantes. Aquello era perfecto.

Llamó tan fuerte que le dolieron los nudillos.

Hola.-Le respondió a secas cuando aquella chica de pelo largo y ojeras tan profundas como su alma abrió la puerta.
¿Qué haces aquí? Hace mal tiempo...¿Ha pasado algo?.- Le preguntó preocupada. Se agarraba aquello que llevaba como pijama. En realidad era una camiseta de su padre. Hasta las rodillas.
No, no ha pasado nada y ese es justamente el problema. ¿Sabes? Se ha hecho de noche y me ha dado miedo. Cuando llega la noche es la forma que tiene la vida de decirnos que el tiempo se pasa demasiado rápido. Mira, hace tanto tiempo que me haces perder la cabeza mientras sonríes, mientras te quitas el pelo de los ojos...-Se paró. Sus lágrimas nacieron tan pronto como las gotas de lluvia que habían caído hace un rato. Prosiguió, pero no lograba saber que estaba diciendo de lo nervioso que estaba. Es solo un sueño, pensaba. Sin embargo, parecía tan real que se dio pellizcos en los brazos.
Oh, no. Estoy despierto. Joder joder joder.- Dijo en susurros mientras aquella chica lo observaba con cara sorprendida. Ella respondió, pero estaba tan aturdido que no conseguía escuchar lo que decía. Hablaba y hablaba. Lo importante era que lo que estaba diciendo lo decía sonriendo.
La interrumpió, le dio un beso. Le acarició el pelo mientras y pensó que el mundo era maravilloso.
Le hizo el amor en cuyo sitio no quería recordar. Se fundieron en aquella noche que jamás olvidarían. La canción de después, el cigarro de después, el abrazo, los besos, el 'te voy a llevar conmigo para que nadie te robe' de después.

Y fin. Puso en aquellos papeles que le habían desordenado la mente y su mundo haciéndole creer que todo aquello había ocurrido de verdad. Los tachó, se levantó y se fue al mundo real.
Jamás volvería a estar sin dormir más de un día.

No voy a juzgar 
qué hay en tu corazón, 
pero si no estás preparada para el amor, 
¿cómo vas a estar preparada para la vida? 
 
Así que amémonos por completo, 
en voz alta 
y ahora… 
porque muy pronto moriremos.






jueves, 1 de mayo de 2014

Alma callada y sumisa

Alma callada y que duerme,
Después de escribir los peores versos.
Alma que navegó sobre las historias más tristes.
Alma, tú que no tienes compañera,
De poeta borracho y bohemio.
Ahora que ya el poeta muere,
Con cada verso sobre su amada
Que lastimó cada rincón
De tu alma inundada
De sangre mal interpretada.
Alma callada y que duerme,
Después de haber muerto tantas veces
Con cada vaso de vodka 
En la que ahogaste todas sus/tus penas.
Prometiste, alma dormida, no servirle 
De tanto haberte roto en pedazos;
Tu promesa no se cumplió, alma callada,
Silenciosa y sumisa. 
Alma,
Después de todo,
Ahora mueres junto al poeta que te retiene
Allí donde te escondas,
Sobreviviendo a sus mentiras.
Poeta, 
Tú que no tuviste tregua con tu alma
Deja que huya, como tú lo hiciste.
Poeta,tú.
Alma, tú.
Ahora mueres, poeta y alma,
Sobre vosotros recaen los folios 
De versos inundados de alcohol y lágrimas.
Alma, descansa.
Poeta, vuelve. 

lunes, 21 de abril de 2014

Peces en la cabeza

El agua suena demasiado bonito ¿No crees?
La espuma son las nubes de mi mundo,
No hay sol, solo reflejos.
Los pájaros son las algas que se desprenden de su hogar
Y llegan hasta al cielo de mi mar.
El fondo del mar no existe, eso solo son cuentos
Que se inventan los corales para que así los niños
Nunca lleguen muy lejos.

A veces pienso si en otra vida
Llegué a ser pez, arena o agua.
Y a veces también,
Llego a ser las olas que llegan hasta la orilla
E intentan llegar hasta tus pies pero nunca lo consigo.
Era un juego de niños eso de huir de las olas
Cuando son tan pequeñas.
Era de valientes a ver quién llegaba más lejos.

Sólo hay que observar el ritmo de vida que lleva el mar,
Sobornado por el viento,
Las nubes,
La ajetreada temperatura
Y la maldita contaminación de esos
Que se regocijan en las orillas.
Sólo hay que mirar cómo los pájaros
Desean ser peces, rocas o marea.
Todos quieren ser agua,
Yo quiero ser agua
Y sin embargo, sólo he conseguido
Tener la boca salada,
Seguir siendo humana
Pero con mar y peces en la cabeza.






viernes, 11 de abril de 2014

La vida a punto de disparo

Una vez me encontré a la vida de frente,
Me preguntó como estaba y yo le respondí
Que como ella misma me había dejado.
Charlamos y hablamos cordialmente,
Como si fuésemos desconocidas.
Quería hacerle muchas preguntas,
Pero a pesar de eso,
A pesar de tenerla enfrente
Sólo fui capaz de contemplarla.
Supongo que es otra metáfora más que tiene.
Llegué al punto de querer ahogarla
O echarle a la cara el café caliente y que así se quemara,
Pero pobre de ella,
Tiene la responsabilidad en las manos de tantos,
Que ella misma se puede equivocar.
Se empezó a asustar por mis miradas asesinas,
Pero qué harías tu si te encontraras con la vida.
Después de tanto, le agradecí por lo bueno que había hecho
y luego hice el intento de irme;
Como si nunca nos hubiéramos visto,
Pero al cruzar la esquina
A mi cabeza llegaron todas las noches llorando
O sin llorar pero muerta por dentro.
Por el amor no correspondido de la adolescencia,
Las perdidas de personas,
Esas perdidas que hoy en dia sigo teniendo.
Y entonces, me di la vuelta
Saqué una pistola que jamás había tenido
Apunté a ella sin saber si había bala o no.
Y así, le disparé en el corazón,
Ese que parece que no tiene y lleva vacío.
Me miró como un niño al que le han quitado una piruleta,
No sentí miedo por su perdida,
Aunque sí un poco de pena.
Jamás le conté a nadie aquello,
Enterré su cuerpo y alma en lo más profundo
De mi corazón,
Y desde entonces escondo a la vida allí
Esperando a que alguien la reclame
Y le haga en condiciones un funeral.